HomeDeportesHouston se pinta de amarillo: Brasil convierte el camino al estadio en un carnaval rumb

Houston se pinta de amarillo: Brasil convierte el camino al estadio en un carnaval rumb

Mucho antes de que el balón comenzara a rodar, Brasil ya había ganado la tribuna el enfrentamiento contra Japón en
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Mucho antes de que el balón comenzara a rodar, Brasil ya había ganado la tribuna el enfrentamiento contra Japón en los dieciseisavos de final de la Copa del Mundo 2026.

Desde las primeras horas de la mañana, una marea amarilla tomó las inmediaciones del estadio. Familias enteras, grupos de amigos y aficionados llegados desde distintos puntos de Estados Unidos y Brasil caminaron poco más de un kilómetro bajo un calor sofocante, pero sin perder el ritmo de los cánticos que durante décadas han acompañado a la selección más laureada de la historia.

“Pentacampeão! Pentacampeão!”, retumbaba una y otra vez entre tambores, banderas y camisetas amarillas, un recordatorio permanente de los cinco títulos mundiales conquistados por la Canarinha y de la ilusión de volver a levantar la Copa por primera vez desde 2002.

La caminata se convirtió en un carnaval itinerante. Algunos llevaban pelucas verdes y amarillas, otros sombreros con los colores nacionales, mientras decenas ondeaban enormes banderas brasileñas sobre sus hombros. No faltó quien apareciera vestido como un obispo, con mitra verde y amarilla, rosario al cuello y una cruz en la mano, bendiciendo entre sonrisas el camino hacia el estadio como si la clasificación dependiera también de la fe.

Las imágenes eran el reflejo de un dominio absoluto en las gradas. Los pocos aficionados japoneses quedaban dispersos entre una multitud que prácticamente transformó Houston en una extensión de Sao Paulo o Río de Janeiro.

Brasil nunca juega de visitante. Donde juega la selección, ahí está nuestro pueblo”, comentó Marcelo Oliveira, un aficionado que viajó desde Orlando junto a su familia.

Esperamos muchos años para volver a ver a Brasil campeón del mundo. Creemos que este puede ser el inicio del camino”, dijo Ana Beatriz, quien recorrió más de mil kilómetros para asistir al encuentro.

El ambiente contrastaba con el desafío que esperaba sobre el césped. Brasil llega como favorito, respaldado por el peso de su historia y sus cinco Copas del Mundo, pero enfrente tendra a un Japón que busca escribir la página más importante de su futbol.

Los japoneses nunca han conseguido ganar un partido de eliminación directa en una Copa del Mundo. Sin embargo, la generación dirigida por Hajime Moriyasu ha construido una identidad propia basada en la disciplina táctica, la velocidad y el juego colectivo, dejando atrás los años en que el futbol brasileño era el modelo a seguir.

Mientras dentro del vestidor los futbolistas afinaban los últimos detalles, afuera la afición ya había cumplido con su parte.

Houston se vistió de amarillo. Las canciones en portugués dominaron el ambiente, las banderas cubrieron los accesos al estadio y cada paso de ese recorrido de poco más de un kilómetro fue una declaración de confianza.

Brasil no sólo tendrá 11 jugadores sobre el campo. Tendrá miles de voces empujándolo desde la tribuna en busca de otro capítulo en su historia mundialista.

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