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El agua en 2026: por qué la gestión del agua debe partir de la cuenca, el territorio y los datos 

La gestión del agua en México se desarrolla en un contexto de alta diversidad territorial y climática. En este escenario,
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El agua en 2026: por qué la gestión del agua debe partir de la cuenca, el territorio y los datos El agua en 2026: por qué la gestión del agua debe partir de la cuenca, el territorio y los datos 

La gestión del agua en México se desarrolla en un contexto de alta diversidad territorial y climática. En este escenario, la escala de cuenca se consolida como un marco operativo relevante para organizar información, planificación técnica y acciones de manejo del recurso.

A nivel global, el agua ocupa un lugar central en las agendas de desarrollo y sostenibilidad. El Instituto de Investigación y Política de Naciones Unidas sobre Agua, Medio Ambiente y Salud ha señalado la importancia de fortalecer los marcos de gestión hídrica, con énfasis en la definición de límites claros y en la adopción de enfoques basados en evidencia científica.

México presenta contrastes hídricos significativos. Algunas regiones enfrentan condiciones de escasez, mientras que otras registran eventos de precipitación de mayor intensidad. Este contexto pone en valor la necesidad de contar con criterios técnicos que integren información local, variabilidad climática y una perspectiva de cuenca para el manejo del agua.

Desde la experiencia de la climatech Kilimo, el conocimiento territorial de las cuencas, respaldado por datos científicos, permite describir con mayor precisión la disponibilidad del recurso y el impacto de distintas prácticas en el territorio. La tecnología cumple un rol instrumental en este proceso, facilitando la generación, integración y análisis de información hidrológica.

“La tecnología solo es el medio; el territorio y el agua son el centro”, señala Jairo Trad, CEO y cofundador de Kilimo.

Durante 2025, a través de un trabajo colaborativo con empresas, comunidades locales y distintos actores del territorio, Kilimo contribuyó a la restauración de 12.8 millones de metros cúbicos de agua y a la movilización de USD 1,360,290 en pagos por servicios ecosistémicos, asociados a resultados hídricos medibles a escala de cuenca.

Entre los desarrollos recientes se encuentra la elaboración conjunta con BlueRisk de una variante de la metodología VWBA Withdrawal Method. Esta versión incorpora los cambios en los patrones de precipitación dentro de las prácticas agrícolas orientadas a reducir el uso de agua en los cultivos, lo que permite una medición más precisa de los efectos de estas acciones sobre el sistema hídrico del territorio.

Perspectivas hacia 2026

La gestión del agua involucra desafíos técnicos, operativos y territoriales. La evidencia disponible muestra que los enfoques basados en la escala de cuenca, que integran ciencia aplicada, conocimiento local y sistemas de medición consistentes, contribuyen a una comprensión más robusta del funcionamiento del recurso.

En un país caracterizado por contrastes hídricos, la disponibilidad de información territorial sólida y la mejora continua de los mecanismos de medición adquieren una relevancia creciente para el seguimiento y la evaluación de intervenciones a escala de cuenca.

“En este contexto, la tecnología se consolida como una herramienta que facilita la generación de información comparable, reduce incertidumbre técnica y permite sostener acciones coordinadas en el territorio”, afirma Trad.

El fortalecimiento de la gestión del agua dependerá de la capacidad de articular datos, marcos técnicos y coordinación entre actores, con el objetivo de contribuir a la protección del recurso y al desarrollo de los territorios.