
La comunidad judía del Reino Unido pidió a la sociedad británica solidaridad ante una creciente oleada de ataques antisemitas que siembra el temor en sus vecindarios y amenaza su forma de vida.
El gran rabino del Reino Unido, Ephraim Mirvis, llamó “a toda la nación a alzar la voz” contra el odio hacia los judíos, después de que el miércoles dos personas resultaran heridas en un apuñalamiento en el barrio londinense de Golders Green.
Ese suceso, considerado por la Policía un acto de terrorismo, se suma al incendio provocado en marzo de cuatro ambulancias de la organización voluntaria judía Hatzola así como de varias sinagogas.
El pasado 2 de octubre, dos fieles murieron en un ataque con cuchillo contra un templo en Mánchester (norte de Inglaterra) durante la festividad de Yom Kipur. Una de las víctimas y el atacante fallecieron por disparos de la Policía.
Las agresiones contra judíos aumentaron tras la guerra en Gaza -que siguió al ataque del grupo islamista Hamás en Israel el 7 de octubre de 2023- y se han intensificado desde el 28 de febrero con el conflicto de Estados Unidos e Israel contra Irán.
La mayoría silenciosa
Buena parte de la comunidad judía, de unos 300 mil miembros, acusa estos días la sensación de inseguridad constante en la que vive en los barrios donde se concentra, especialmente en ciudades como Londres y Mánchester.
Hombres ocultan con gorras su kipá; alumnos de escuelas hebreas cubren los emblemas del uniforme, y sinagogas y colegios permanecen bajo protección policial.
Cuentan que, al salir a la calle, miran a su alrededor y que, aunque siempre convivieron con burlas e insultos, ahora temen por su vida. Cada vez más se plantean abandonar la tierra donde han nacido, considerada desde la Segunda Guerra Mundial uno de los países más seguros.
Aunque la comunidad no es homogénea y existen diferencias tanto en la práctica religiosa como en las posiciones sobre el Estado de Israel, coincide en la condena del antisemitismo.
El gran rabino ha agradecido al gobierno los 25 millones de libras (casi 30 millones de euros) anunciados esta semana para aumentar la protección, pero señala que no es suficiente.
“Ha llegado el momento de que la mayoría silenciosa alce la voz, y no me refiero solo a cartas de apoyo, sino a una condena pública clara de ciudadanos e instituciones. Si esto ocurriera a cualquier otra minoría, la respuesta sería muy diferente. ¿Por qué es distinto para el pueblo judío?”, plantea.
Discrepancias sobre la solución
Mirvis y otros líderes de la comunidad judía exigen también una moratoria temporal de las manifestaciones propalestinas, al considerar que tienen un “efecto acumulativo” y contribuyen a “incubar el odio” al asociar a los judíos con las decisiones del Estado de Israel.
Este sábado, el primer ministro británico, Keir Starmer, cuya esposa es judía y cría a sus hijos en esa tradición, ha asegurado que se revisará la legislación para facilitar la prohibición de protestas que supongan una amenaza grave para el orden público.
Starmer instó a la Policía y a la ciudadanía a actuar contra quienes en esas marchas proclamen lemas como “globalizar la intifada” y ‘”el río al mar, Palestina será libre”, interpretados por parte del colectivo judío como un llamamiento a la violencia o una negación del derecho a existir de Israel.
Sin embargo, quienes los emplean sostienen que expresan apoyo a los derechos de los palestinos.
La Coalición Stop the War, que coordina muchas de esas protestas, ha calificado de “error” vincularlas con los atentados y se muestra contraria a restringir las libertades civiles, al tiempo que condena “el antisemitismo y cualquier forma de racismo”.
En las manifestaciones suele haber grupos de judíos antisionistas que se oponen a lo que consideran el “genocidio” de Israel en Gaza, señala.
En línea con otra de las reivindicaciones de la cúpula judía, Starmer indicó que el Ejecutivo prepara legislación para poder proscribir a agentes de Estados extranjeros, entre ellos el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.
Esto sucede cuando la Policía investiga posibles vínculos con Teherán en los recientes ataques contra judíos en el Reino Unido, algunos de los cuales han sido reivindicados -sin pruebas concluyentes- por el grupo proiraní Harakat Ashab al-Yamin al-Islamia (HAYI), surgido en redes sociales en marzo.
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